Aromaterapia
Por Oriol Avila. Presidente del Centro de Estudios Naturistas

Hace 6.000 años, el médico egipcio Imhotep recomendaba ya los aceites esenciales de determinadas plantas para los masajes, tal como se viene haciendo en la actualidad.
En 1930 el químico francés Gattefossé se quemó gravemente su mano en el laboratorio, y de una manera instintiva la sumergió en un recipiente que contenía aceite de espliego. Su mano se curó con extraordinaria rapidez y sin dejar huellas de cicatrices. A partir de este momento, los aceites esenciales se introdujeron como antisépticos y luego como parte de las terapias holísticas, ya que actúan simultáneamente sobre la mente y sobre el cuerpo.
Los aceites esenciales se obtienen por destilación al vapor de flores, frutos, cortezas o semillas (no son recomendables los obtenidos por extracción por disolventes) y se emplean en especial en el quiromasaje, para romatizar el agua de la bañera, en compresas para aliviar hemotomas o dolores musculares o menstruales o menopáusicos.
Un caso especial es el del aceite de espliego que aplicado en unas pocas gotas sin diluir sobre las quemaduras, alivia el dolor y abrevia la curación que no deja cicatrices.
Los aceites esenciales son productos muy concentrados y por lo tanto fuertes, y deben emplearse en muy pocas gotas y diluidos, bajo control profesional.
Empleada adecuadamente la Aromaterapia ofrece un arsenal terapéutico importante ya que supera los antibióticos impidiendo el desarrollo de los gérmenes patógenos y mejorando el terreno y la salud en general. Por ello es de aplicación en muchos departamentos hospitalarios y en la vida cotidiana para mejorar el estado físico y psíquico de las personas

 

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