TAICHI CHUAN: HISTORIA Y PRÁCTICA.
El “Estilo Último Supremo” o “Boxeo de las Sombras” como se le traduce en algunos textos es una de las artes marciales más antiguas y eficaces que existen. Tai significa Gran, Chi significa Energía. Si hablamos de Tai Chi, solamente hacemos referencia a los ejercicios terapéuticos que se practican en la actualidad, pero si le ponemos el sufijo Chuan, hacemos referencia al Arte Marcial tal cual es, que engloba tanto las prácticas de Chikung terapéutico como las aplicaciones marciales. Hablar de “Taichi” simplemente es como hablar de los tres elementos que son necesarios para que el Fuego exista y olvidarnos de uno de ellos y de la razón de ser del fuego. Para que el Fuego aparezca son necesarios tres elementos: oxígeno, combustible y temperatura. Es lo que se conoce como “el triángulo del fuego”. De igual modo el Taichi Chuan se compone de tres elementos: Fortalecimiento del Cuerpo, Aplicaciones Marciales y Meditación. Si falta cualquiera de estos elementos, no aparecerá el fuego ni podemos hablar de Taichi Chuan.
Taichi Chuan es un Arte Marcial viva en la que predomina el trabajo interno o Wei Dan, que está en constante cambio y desarrollo, no es algo que apareció un día y se quedó igual que llegó, sino que cada nuevo día evoluciona uno poco más y la misma Forma de Taichi Chuan va cambiando con el paso del tiempo gracias a las aportaciones que le hacen los Maestros Realizados, que descubren nuevos matices, pequeños movimientos que añadir a la Forma, otros movimientos que quedan obsoletos y así, poco a poco, la Forma Tradicional va evolucionando y mutando al igual que el cuerpo, la mente y el espíritu del practicante. Podríamos comparar este fenómeno al hecho de crecer. Cuando uno es un niño pequeño, tus padres te dan de comer una papilla sencilla pero muy sabrosa. Sería absurdo darle al lactante un chuletón con patatas fritas pues no lo entendería y mucho menos lo podría digerir. Conforme el bebe va creciendo, su alimentación se va tornando mas compleja y variada. En la práctica del Taichi Chuan sucede lo mismo.
Al empezar el Camino del Taichi Chuan, descubrimos todo un mundo de sensaciones, aprendemos a conocer nuestro cuerpo físico al tiempo que lo fortalecemos y poco a poco vamos integrando las distintas rutinas de trabajo, las Formas y las aplicaciones marciales. Pero conforme nuestra práctica avanza, sentiremos como nuestro cuerpo se va transformando, de la rigidez inicial que nos hacía movernos como si fuéramos robots, ahora nos movemos con una suave gracilidad que envuelve una fuerza interior que crece cada nuevo día de práctica. Podemos comparar nuestro cuerpo al acero envuelto en algodón. Pero dado que nosotros cambiamos, también necesitaremos ir adaptando a nuestro nuevo estado evolutivo Formas más complejas que nos aporten las prácticas externas e internas que vamos a ir necesitando para avanzar en nuestro camino de evolución personal, pues si nos quedamos estancados en una sola Forma externa y carente de trabajos internos, ésta pronto se convertirá en algo rutinario y nos aburriremos de ella o simplemente no avanzaremos mas en el Camino del Taichi Chuan.
Debemos recordar cual es el objetivo de la práctica del Taichi Chuan, que primordialmente es una Vía para el Despertar y que además nos aporta un sinfín de beneficios terapéuticos, mejorando nuestra salud a todos los niveles junto a un eficaz sistema de defensa personal. Es por eso que debemos ir completando las diferentes etapas en su aprendizaje y práctica, al principio dedicaremos todos nuestros esfuerzos a aprender bien los movimientos, pero conforme avanzamos, sentiremos que nuestro conjunto cuerpo-espíritu piden más, así que aprenderemos nuevas formas mas complejas en las cuales empezaremos a sentir el libre fluir de la energía por nuestro interior, manifestándose a través de las innumerables espirales envolventes que nos conectan al Cielo y la Tierra y nos hacen tomar conciencia de nuestra pertenencia y unión con el Todo, o bien incluiremos esos trabajos internos a las Formas ya conocidas.
Cada ser humano es diferente, cada uno de nosotros tiene un cuerpo físico único y exclusivo junto a una mente única y diferente al resto de las personas, con las que comparte tan solo la parte de chispa divina que nos une a todos en el Tao, cada ser tiene además unas vivencias personales y un karma adquirido a lo largo de su existencia, por lo tanto, la práctica del Taichi Chuan es también diferente para cada ser humano, todos viven el Taichi Chuan de una forma distinta, aunque desde fuera pueda parecer la misma. Si bien es cierto que debemos aprender los movimientos y las rutinas de forma lo mas perfecta posible y debemos integrar los principios básicos que rigen la práctica, una vez tenemos integrados estos principios, la Forma se manifestará de manera particular a cada caso concreto, incluso por muchas veces que repitamos la Forma, cada vez encontraremos un matiz diferente, algo a cambiado en nuestro interior y tal como nuestros estados emocionales influirán profundamente en nuestro Taichi Chuan, también éste nos ayudará a modificar nuestras emociones negativas. Si estamos pasando una crisis emocional, al practicar la Forma de Taichi Chuan sentiremos como nuestro cuerpo se encuentra mas acartonado, más rígido y se resiste más a aflojar y suavizar, a soltar y entregarse al dominio del Tantien. Pero si insistimos en la práctica, sentiremos como esas emociones negativas van desapareciendo dejando en su lugar una sensación de paz interior. Conforme vamos avanzando en la práctica, nuestro cuerpo se va fortaleciendo, nuestras articulaciones se van desbloqueando, nos sentimos más fuertes y más ligeros al mismo tiempo, nuestra mente se calma y se torna más lúcida, así también nuestro Taichi Chuan cambia, es por eso que decimos que la Forma está viva.
En la escuela Chen de la línea de Feng Zhi Qiang, cuando una vez al año se reúnen todos los practicantes de este estilo y realizan juntos la misma Forma de 44 movimientos, descubren que cada uno de ellos le ha aportado algo nuevo a la Forma, la ha personalizado un poco en función de su nivel evolutivo y del desarrollo de la energía interior alcanzado, eso si, siempre respetando los principios básicos y la estructura de la Forma marcada por el Maestro. Esta Forma de 44 series de movimientos, es un trabajo exclusivo de la escuela Chen de Feng Zhi Qiang, representada en España por el Maestro Pedro Valencia, en sus orígenes constaba de 38 series de movimientos. El Maestro con la experiencia ha ido añadiendo movimientos y suprimiendo otros, de tal manera que la Forma cambia constantemente transformándose en un método mucho más eficaz y avanzado para el cultivo del Qi y las aplicaciones marciales.
Empecé la práctica de las artes marciales desde muy joven, aprendí Kárate de la escuela Kenkyu Kai con el Maestro Eiji Kaiji. Entonces el Kárate me parecía el mejor método para mantener la salud y al mismo tiempo practicar un arte marcial. Años más tarde descubrí el Taichi Chuan en una popular escuela de Cataluña y sufrí un fuerte impacto, pues había descubierto lo que tantos años había estado buscando. La extrema suavidad del Taichi Chuan, comparada con la rigidez matemática del Kárate me sorprendió tantísimo que me dedique de lleno a su aprendizaje. Con el tiempo me formé en aquel estilo de Taichi Chuan, pero aun así sentía nuevamente que necesitaba algo más, era como si hubiera tocado techo allí pues el aprender formas mas largas no me hacia sentir mejor, simplemente consistía en aprender más movimientos del mismo estilo sin darle un nuevo sentido energético, terapéutico y marcial a mi práctica. En ese tiempo seguía combinando la práctica del Taichi Chuan con el Kárate. Por motivos laborales me vi obligado a cambiar de localidad durante un año, con lo que muy a mi pesar tuve que abandonar la escuela de Taichi Chuan y el Kárate para practicar en solitario una temporada. En ese tiempo, por una “causalidad”, conocí al Maestro José Luis Serra que junto a su esposa la Maestra Kazuko Onkai, enseñan el estilo Chen de Taichi Chuan en la ciudad de Barcelona. La Maestra Kazuko enseña también el estilo Yang y su maestría unida a su gran calidad humana le da la magia a este estilo que yo no encontré con el profesor de quien aprendí el estilo Yang. Mas tarde, tras tomar una sola clase con ellos, quedé impresionado por la belleza del estilo Chen, su profundo sentido energético, sus poderosas aplicaciones marciales y por sentir que el estilo Chen, a pesar de ser el más antiguo de todos y el que dio origen a los demás, es un estilo vivo en constante crecimiento, por fin ¡¡¡había encontrado el estilo que realmente llena mi corazón y con el que me identifico totalmente!!!
No puedo evitar sentir pasión por el estilo Chen como el lector habrá notado, pero recuerdo la práctica del Yang con mucho cariño. El estilo Yang, posiblemente el más extendido y practicado en el mundo, es un bonito estilo de movimientos amplios y suaves, es sencillo de aprender y podemos dedicarnos a su práctica durante toda la vida ya que nos aportará grandes satisfacciones, mejorará nuestra salud física, mental, emocional e incluso espiritual si lo combinamos con la práctica de la meditación o alguna religión. Todos los estilos son maravillosos tesoros a nuestro alcance, no podemos decir que un estilo es mejor que otro, pues el Ser Humano es siempre más importante que cualquier sistema establecido, pero es necesario encontrar el estilo con el que nos sintamos más identificados, sería absurdo pretender aprender todos los estilos pues así solo conseguiríamos retrasar nuestro aprendizaje verdadero y necesitaríamos varias vidas para ello. También es importante encontrar un buen Maestro del que aprender y con el que te sientas identificado.
Cada estilo de Taichi Chuan tiene su magia, el estilo Yang es un estilo creado por un alumno de la familia Chen llamado Yang Luchan que lo desarrolló modificando el estilo Chen para hacer el Taichi Chuan accesible a todo el mundo, niños y ancianos especialmente, perdiendo gran parte del carácter marcial que caracteriza al estilo Chen, por eso es recomendable su práctica sobre todo al iniciarse en este Arte, ya que nuestro cuerpo necesita pasar un proceso de transformación y tal vez el ritmo que nos impone nuestra sociedad occidental nos va a hacer muy difícil el empezar a trabajar un estilo tan complejo como el Chen, cuya práctica engloba trabajos muy complicados debido a los círculos que se realizan en sus Formas y que exigen un gran desbloqueo de las articulaciones, aunque el aprendizaje del Chen también es muy progresivo. Sin embargo, para aprender los principios básicos como puede ser el aprender el paso del Taichi Chuan, el sentir “lleno-vacío” y adquirir un poquito de espíritu marcial, es sin duda interesante practicar el estilo Yang al menos uno o dos años antes de pasar al Chen. La práctica es algo que requiere de tiempo y tenemos toda la vida y aun más para practicarla, así que no queramos digerir un chuletón de carne a la brasa cuando nuestro cuerpo solo admite puré de verdura. La Paciencia es una gran virtud y junto a la Constancia son sin duda las mejores armas del Guerrero.
Actualmente se practican diferentes estilos de Taichi Chuan, cada día aparecen nuevos estilos y variantes creados por maestros locales que desarrollan su propia forma de trabajar, esto no es ni bueno ni malo siempre que el maestro que desarrolla una nueva forma de Taichi Chuan tenga una formación apropiada y el legado de un linaje tradicional avalado por el reconocimiento de sus maestros o por la experiencia acumulada con la práctica. Es habitual es que un Maestro que enseña un determinado estilo de Taichi Chuan, para facilitar el aprendizaje de sus alumnos, desarrolle pequeñas rutinas o Formas cortas basadas en la Forma Tradicional de la escuela, para así ir introduciendo en los alumnos las maravillosas aportaciones de este arte marcial, llevándolos de la mano como a niños pequeños que están perdidos hasta que con el tiempo maduren su práctica y puedan caminar solos.
Historia del Taichi Chuan.
Taichi Chuan apareció por vez primera con esta denominación en la antigua China, en el pueblo de Chenjiakou, provincia de Honan y está comprobado que fue el clan de los Chen, de tradición militar, el que sintetizó todo el saber reunido por los ancestros, las diferentes técnicas de combate junto a los ejercicios de Chikung y las prácticas taoístas, en lo que hoy conocemos con el arte del Taichi Chuan. No obstante, la leyenda atribuye el origen del Taichi Chuan a un mítico y desconocido personaje llamado Chang San Feng, un reputado y solitario Taoísta del que cuentan que tenía tal poder que a su alrededor las piedras del camino se movían apartadas por la fuerza del Qi que generaba su cuerpo y su estructura energética. Dice la leyenda que una noche el mítico Chang San Feng tuvo un sueño con el mismo Emperador Negro y esté le enseñó el arte del Taichi Chuan, con el cual al día siguiente él solo derroto a mas de cien hombres.
Otra leyenda cuenta que aunque Chan San Feng ya dominaba algunos sistemas de lucha muy eficaces, así como las artes de la alquimia interna y había estado en contacto con algunos Inmortales de la Montaña Sagrada de Wudang, su afán por mejorar cada día junto a la observación de la naturaleza y sus elementos, le llevó a observar la lucha entre una grulla y una serpiente. Cuando la grulla atacaba la serpiente retrocedía realizando interminables círculos sobre ella misma y cuando la grulla era atacada ésta elevaba el vuelo, el espacio justo para contra atacar al mismo tiempo, de tal forma que el combate en si era como una perfecta danza en la que todo parecía perfecto. A partir de aquí Chang San Feng desarrolló los principios que sentarían las bases para el primer estilo del Taichi Chuan. Cuenta la leyenda que Chang San Feng alcanzó la Inmortalidad y ascendió a los cielos, se dice que en ocasiones desciende a la esfera mortal para impartir sus enseñanzas o ayudar algunos Inmortales que han regresado en algún momento de la historia.
De Chang San Feng saltamos directamente al primer linaje de la familia Chen, un personaje llamado Chen Bu del que apenas se tienen datos biográficos, pero si se sabe que fue el primer miembro del clan Chen que aparece en la vida del pueblo de Chenjiakou. Chen Wangting es el siguiente ancestro del que se sabe a ciencia cierta que es el fundador del Taichi Chuan de los Chen. Vivió entre los años 1600 y 1680, fue militar al servicio de la Dinastía Ming. Cuando terminó su carrera militar se dedicó a enseñar el Taichi Chuan a sus dos hijos, y estos continuaron con la tradición familiar creando nuevas generaciones de Maestros.
De estas generaciones de maestros, como ya hemos dicho anteriormente, en el año 1800 aproximadamente, Yang Luchan modificó el estilo Chen eliminando los movimientos bruscos y las explosiones de la energía -Fajing- creando un estilo de movimientos amplios y suaves que fuera accesible a todo el mundo, dando lugar al estilo Yang. Años más tarde sería el Maestro Yang Chen Fu, nieto de Yang Luchan, quién impulsaría verdaderamente el estilo Yang enseñándolo públicamente y popularizando este estilo de Taichi Chuan. Posteriormente otros maestros a partir del estilo Yang crearon diferentes estilos menos conocidos como el Wu, Sun y Hao y estos a su vez se diversificaron en otros muchos estilos.
A partir de aquí, siguiendo la tradición de la familia Chen, por ser la que yo practico y con la que me siento mas identificado, llegamos al Maestro Chen Fake, representante de la decimoséptima generación (17ª G.) del estilo Chen. Chen Fake vivió entre los años 1887 y 1957. Se cuentan innumerables leyendas sobre su poder, su fuerza interior y su destreza en la lucha. Este Maestro del siglo XX, fundó una escuela en Beijin junto al Maestro de Qigong y celebre taoísta Hu Yuezhen, de la que fue alumno el Maestro Feng Zhi Qiang, (18ª Generación) que es uno de los tesoros nacionales para China y está considerado como uno de los más Grandes Maestros del Taichi Chuan que viven en la actualidad.
El Maestro Feng Zhi Qiang, junto al Maestro Ton Kuan Yuen (18ª Generación Chen), transmitieron al Maestro Pedro Valencia sus conocimientos y este fue nombrado Discípulo Directo, representante de la 19ª Generación de la familia Chen y actualmente imparte sus enseñanzas en España. El Maestro Pedro Valencia nombró a un grupo de Discípulos Directos suyos, entre los que se encuentra su Discípula Isabel Varandela (20ª Generación Chen) la cual imparte clases en la localidad Barcelonesa de Esplugues de Llobregat y continua con la labor de transmitir las enseñanzas legadas a través de estas 20 Generaciones de Maestros de la familia Chen.
Dentro de la escuela Chen en la línea de transmisión del Maestro Feng Zhi Qiang, aparecen dos estilos derivados del Chen, uno es el Estilo de Chiaopao, que nació cuando uno de los miembros de la familia Chen, llamado Chen Qingping, marchó a vivir a la aldea de Zhaobao, creando su propio estilo de Taichi Chuan. Este estilo es tremendamente complicado ya que su práctica engloba círculos y torsiones muy extremas que exigen un completo control sobre las articulaciones y la energía del cuerpo. El Maestro Feng Zhi Qiang, crea y difunde el Estilo Chen Xin Yi HunYuan de Taichi Chuan, este estilo aparece tras fusionar lo mejor del estilo Chen Tradicional con el Qigong de la escuela del Maestro Hu Yuezhen, siendo un estilo muy eficaz tanto como arte marcial, ya que sus aplicaciones marciales son muy operativas en cuanto al combate se refiere y como herramienta para desarrollar la energía interior y el cultivo del Qi, pues reúne en si el legado de estos dos Grandes Maestros que fueron Chen Fake y Hu Yuezhen.
La práctica del Taichi Chuan está íntimamente relacionada con el Taoísmo, pero casi podríamos decir que la cultura China entera ¡está unida al Taoísmo! Por tanto todo el Taichi Chuan tiene un componente Taoísta, aunque algunas escuelas también reciben la influencia del Budismo Chan por practicar algún tipo de Chikung de origen budista. No obstante podemos hacer de la práctica del Taichi Chuan un mero ejercicio físico para mantenernos sanos, sin tener que involucrarnos en la práctica del Taoísmo ni ninguna corriente religiosa o espiritual, a pesar de que el mero hecho de practicar la meditación y tratar de alcanzar el silencio interior ya se puede considerar una practica taoísta. Así pues no podemos desligar el Taichi Chuan del Taoísmo, sea cual sea el estilo practicado y la escuela o asociación a la que se pertenezca, practicar Taichi Chuan es practicar el Taoísmo de alguna manera. No existe un Taichi Chuan que no sea taoísta. Hablaremos un poco sobre el Taoísmo en el capítulo correspondiente.
La práctica del Taichi Chuan
La práctica del Taichi Chuan engloba, como apuntaba al comienzo de este capítulo, tres aspectos bien diferenciados entre si, pero que se necesitan mutuamente para poder hablar de Taichi Chuan: fortalecimiento del cuerpo, aplicaciones marciales y meditación.
Cuando hablamos del Fortalecimiento del Cuerpo, nos vamos a referir al conjunto de ejercicios que engloban las prácticas de los diferentes tipos de Chikung encaminados a fortalecer nuestro cuerpo físico y nuestra estructura energética. También incluiré en este apartado la práctica más conocida y popular del Taichi Chuan, que es la realización de las Formas o Tablas como se las llama en alguna escuela. La Forma del Taichi Chuan es la expresión primera y última de todos los trabajos internos y externos y se podría considerar incluso como un tipo de Chikung que tiene aplicaciones marciales. Todos los movimientos de la Forma tienen su razón de ser en el combate contra un adversario e incluso contra uno mismo.
Existen varias etapas en el aprendizaje de una Forma de Taichi Chuan. Primero el estudiante deberá aprender bien todos los movimientos y repetirlos mil veces antes de empezar a entender lo que está haciendo. Al mismo tiempo su cuerpo empezará a transformarse gracias a la práctica conjunta del Chikung y la Meditación. Cuando ya tenga un cierto grado de experiencia en la repetición de los movimientos, entonces aprenderá a realizar la Forma añadiendo los diferentes tipos de respiración, y mas adelante, si ha progresado adecuadamente, incluirá los trabajos internos de visualización de las espirales del Qi que fluye por su interior. Finalmente aprenderá las aplicaciones marciales de los movimientos de la Forma, aunque esta etapa pertenece a ese segundo componente del Taichi Chuan. Todo este proceso para aprender y madurar una Forma de 44 movimientos necesita como mínimo unos tres años de práctica regular.
Hay un fenómeno que experimentamos todos los que hemos aprendido alguna Forma de Taichi Chuan, que consiste en una especie de ansia por acabar de aprenderla, incluso se establece una competición entre los compañeros de práctica para ver quien la aprende antes o quien la hace mejor. Bien, esto es un sentimiento normal en los practicantes noveles y con la experiencia aprendemos que lo importante no es el coleccionar movimientos ni el terminar la Forma antes que nadie, sino disfrutar del momento presente para ir creciendo interiormente. Cuando tras unos tres o cuatro años de práctica y esfuerzo por fin acabas de aprender el último movimiento de tu Forma, descubres que no suenan trompetas ni hay fuegos artificiales, todo sigue igual y te preguntas ¿ahora por donde sigo? Muchos se deciden por aprender una nueva Forma más compleja con mayor número de movimientos que no le aportarán nada nuevo, tan solo más encadenamientos de la misma eficacia y efectos que los que ya conoce, así dicen dominar la Forma de 24, la de 48, la de 108…si, pero “mas de lo mismo”.
¿De que te sirve conocer y dominar diez Formas distintas si no te aportan los trabajos internos y externos que tu cuerpo, tu mente y tu espíritu necesitan para crecer y alcanzar el Tao? ¿De que le sirve a tu alma repetir eternamente movimientos que ya quedaron obsoletos cuando tus articulaciones se desbloquearon y el Qi empezó a fluir por el Pequeño Círculo Celeste? En cierta ocasión tuve el privilegio de conocer y practicar junto a un Maestro de la Vida y del arte del Taichi Chuan de origen argentino, su sencillez y gran humanidad le convierten en eso y contaba como en su juventud había llegado a dominar mas de diez Formas distintas, las practicaba casi todos los días para no olvidar ninguna, pero al final se decidió por centrar todos sus esfuerzos en una de ellas con la que por fin alcanzó la Maestría.
Si tenemos una Forma y ésta es una buena Forma que nos satisface y nos aporta todo el alimento que necesitamos, no perdamos tiempo y pongamos el corazón, el cuerpo y el alma a trabajar sobre ella, sin prisa, sin agobios, la práctica es algo para toda la vida y mucho mas, sabiendo que el fin último de la práctica no es coleccionar movimientos, es disfrutar el presente siguiendo este juego sin fin que es el Ser.
Dios no tiene prisa
¿ y tú que prisa tienes?
Tu destino te esperará eternamente
¡Disfruta pues, del Camino!
Cuando hablamos de las Aplicaciones Marciales, nos referimos a las prácticas de Taichi Marcial entre las que podemos mencionar los tan de moda ejercicios de Tuyshou, que traducido viene a significar “manos que empujan” cuya finalidad es el desarrollo en el estudiante de la capacidad de sentir el flujo de Qi entre el cuerpo del contrincante y el suyo propio, trabajando con suavidad para encontrar un fallo en el adversario por donde poder proyectar su descarga de Qi y vencerle. Esta práctica era una de las favoritas del mítico Bruce Lee que siempre las usaba para demostrar su velocidad y poder. Para desarrollar un buen Tuyshou se hace imprescindible tener un gran control del Chan Ssu Ching, que podemos definir como los círculos que describe el Qi al circular libremente por nuestra estructura, antes de poder proyectar sobre el adversario nuestra energía en una explosión de Qi, llamada Faching.
Es importante entender que los trabajos de Tuyshous se deben realizar con suavidad, pues no son una competición para demostrarle al compañero de práctica que somos mas fuertes y poderosos que él, sino que su práctica nos debe enseñar a sentir el flujo de Qi por nuestro interior hasta que por si solo se manifieste mediante una explosión de energía o Faching. Al practicar Tuyshou con un compañero, se establece un flujo de Qi entre ambos en los que las espirales de la energía circulan de uno a otro siguiendo las leyes del yin-yang formando un eterno y armonioso baile que solo termina cuando uno de los dos interrumpe ese flujo de Qi, momento que puede ser aprovechado por su oponente para vencerle con facilidad.
Trabaja la suavidad para llegar a la dureza.
Lo blando vence a lo duro.
Otra práctica que se engloba dentro de las Aplicaciones Marciales, es el uso en defensa personal de los movimientos de la Forma, que deben ser estudiados y que han convertido en legendarios y temidos luchadores a los practicantes de Taichi Chuan de todos los tiempos. Aquí podemos hablar de los Sanshou o combate propiamente dicho, junto al Qinna o técnicas de luxaciones o atrapes, puños y piernas, técnicas de combate en el suelo y todo lo que sirva para derrotar al enemigo. Una clase de Taichi Marcial incluye también un completo programa para el fortalecimiento físico mediante ejercicios típicos de calentamiento, endurecimiento, elasticidad y capacidad aeróbica, junto a trabajos de Chikung tipo Camisa de Hierro o Campana Dorada para fortalecer los tejidos mediante el uso del Qi.
Para finalizar, el último pero uno de los más importantes componentes de la práctica del Taichi Chuan es la Meditación. Con la práctica de los otros dos componentes, Fortalecimiento del Cuerpo y Aplicaciones Marciales, adquirimos un cierto poder, nuestra salud mejora notablemente y con los años nos volvemos casi inmunes a la enfermedad, nuestro cuerpo físico se modela y gracias a la circulación del Qi por los tejidos, emanamos una agradable sensación que perciben quienes se acercan a nosotros, nuestra intuición se potencia y además dominamos unas técnicas de combate cuerpo a cuerpo ciertamente poderosas con las cuales nos sentimos más seguros con nosotros mismos al sabernos “invencibles” en un combate ante un adversario que no practique ningún arte marcial.
Esto es ciertamente peligroso para nuestra persona si no complementamos ese aumento del Qi y la adquisición de esas nuevas habilidades con un trabajo de Meditación que nos permita enriquecer nuestro espíritu, pacificar nuestra mente y cultivar la Humildad y la Compasión. De nada nos va a servir dominar un arte marcial, ser invencible en combate y conocer mejor que nadie una Forma de Taichi Chuan si en nuestro Corazón solo hay un ego exacerbado junto a un orgullo narcisista y soberbio que nos aleja del verdadero sentido de la práctica, que es acercarnos al Amor Compasivo del Creador para liberar nuestro espíritu del sufrimiento inherente a la existencia y así poder ayudar a todos los seres que existen. Ciertamente a Dios no le interesan las habilidades circenses que hayamos podido desarrollar en esta vida. A Dios no le van a impresionar nuestras habilidades el día del Juicio Final, solo le interesa lo que vea en nuestro Corazón. Esas habilidades nos tienen que servir a nosotros mismos para conquistar nuestra mente, liberarnos del sufrimiento y ser cada nuevo día más amorosos y compasivos, ser más felices y hacer felices a los demás desde nuestra libertad ganada a fuerza de trabajarse interiormente.
Resumiendo pues, podemos deducir que una clase típica de Taichi Chuan de una hora y media de duración que es lo más extendido por las escuelas de nuestra geografía, suele reunir cierto protocolo de práctica que podría ser el siguiente como ejemplo:
1. Calentamiento.
2. Chikung.
3. Auto masaje o masaje por parejas, Do In.
4. Forma de Taichi Chuan o Tuyshou. (Un día a la semana, p.e.).
5. Meditación. (Se puede hacer al iniciar la clase).
Hemos visto que la práctica del Taichi Chuan se compone de muchas prácticas distintas. Actualmente el Taichi Chuan se está extendiendo como la pólvora, pero sin embargo en muchas escuelas desconocen su carácter marcial e incluso espiritual y estructuran sus clases en base a un simple calentamiento y la realización de la Forma una y otra vez. En este caso no podemos hablar de Taichi Chuan propiamente dicho, como mucho podríamos decir que se trata de la práctica del “Taichi” a secas, pero esa práctica estará vacía de contenido y se convertirá en la mera repetición de movimientos sin sentido, si acaso una “gimnasia suave”, pero nunca Taichi Chuan. Esto no está ni bien ni mal, siempre que la persona interesada en aprender Taichi Chuan sea informada de lo que va a aprender si se encuentra en un caso así, pues a muchas personas, sobre todo ancianos y personas simples, ya les va bien ese tipo de ejercicio y no necesitan mas pero al genuino buscador le sabrá a poco y deberá seguir buscando.
Para acabar este apartado genérico sobre el Taichi Chuan, tan solo apuntaré que su práctica nos va a proporcionar innumerables beneficios a cambio de muy poco esfuerzo. Taichi Chuan engloba en su conjunto todo lo que nuestro cuerpo necesita para fortalecerse y mantener la salud en óptimo estado durante toda la vida, alimentará nuestra mente calmando sus estados emocionales alterados aportándole paz interior y permitiendo que se manifieste su verdadera esencia, y también proporciona todo lo que nuestro espíritu necesita para su evolución, cultivando el Jing hasta que se transforma en Shen y así ascender al Espíritu para unirse de nuevo al Tao.
La Vida es el Tao de la Vida.
La Muerte es el Tao de la Muerte.
Entre la Vida y la Muerte, disfrutemos el Gran Taichi.
Victor M. Fernández
Presidente de la Asociación Shen-Ren de Taichi Chuan, Chikung y Reiki.
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